África

Mi vida en el continente africano está marcada por la pobreza de las gentes que me usan o que casi no pueden usarme. He aquí un artículo redactado por una compañera de la Universidad Autónoma de Madrid.

OBJETIVO DEL MILENIO: Un saneamiento adecuado es vital para la salud de las personas, la dignidad, el bienestar económico y el medio ambiente local.

Esta es una idea que todavía parece no compartir muchos de los gobernantes de los países desarrollados, cuya línea política dedica muy poco tiempo y espacio a objetivos de mejoras o a la financiación de proyectos extranjeros encargados de llevar a un nivel sostenible los servicios sanitarios de países que se encuentran en condiciones críticas. 

Es evidente que el tema de la higiene o saneamiento va de la mano con el del agua. A la hora de considerar los factores de atraso a nivel higiénico en el continente africano hay que considerar el peso relevante de la escasez de agua y los efectos desastrosos que esto conlleva. Los datos proporcionados por UNICEF (United Nations Children’s Fund), que está en primera línea en la batalla para lograr el Objetivo del Desarrollo del Milenio sobre agua y saneamiento (ODM 7), cuyo fin es lo de reducir a la mitad para el año 2015, el número de personas sin acceso sostenible al agua potable y/o al saneamiento básico, son alarmantes: 311 millones de personas en África subsahariana sin acceso a fuentes de agua potable en buen estado y 440 millones que carecen el acceso a instalaciones básicas de saneamiento.

Los efectos de estas deficiencias tienen consecuencias graves sobretodo para los niños, que llegan a perder su propia vida además que por enfermedades como la del SIDA/HIV y la malaria, por males diarreicos que junto con la desnutrición constituyen la causa de muerte de 1,5 millones de niños cada año. Una enfermedad, la diarrea, perfectamente evitable, causada en este territorio por la falta de agua potable y por el contacto directo con excrementos humanos.

Las iniciativas y los proyectos en territorio africano aunque son numerosos no son suficientes. Van de los más generales, impulsados sobre todo por las Naciones Unidas, hasta los más particulares, a nivel local, llevados a cabo por diferentes ONGs.  Todos tienen muy claro que el sólo hecho de proporcionar servicios no significa que estos vayan a ser utilizados por las poblaciones locales. Es por esto que consideran necesario educar adultos, adolescentes y niños para que entiendan que muchas de sus enfermedades están relacionadas con el contacto directo de heces. El cambio actitudinal tiene como objetivo lograr el uso masivo de los servicios sanitarios para una verdadera y duradera sostenibilidad. La defecación al aire libre, además que por falta de infraestructuras, se continúa haciendo en cuanto se considera una norma en el ámbito de la comunidad. En este punto trabajan mucho los voluntarios de las organizaciones dedicadas al tema, para que se considere el uso de la letrina más beneficioso para todos, abatiendo los tabúes que impiden alcances modernos e innovadores.

Otra consecuencia grave de la insuficiencia de los inodoros concierne a la educación, la asistencia escolástica, sobretodo de las chicas en el periodo de la pubertad. La edad de la adolescencia en el que coincide el comienzo de la regla  significa también, en la mayoría de los casos, el abandono de la escuela o la falta a parte de las clases. Está claro que durante el ‘período’ las chicas necesitan más precauciones higiénicas y más privacidad, que no les son para nada facilitadas a la hora de compartir una sola letrina entre todos los estudiantes sin discriminación de sexo, de esta manera la única posibilidad es la de volver a casa. Incluso fuera del ámbito escolar, parece que las mujeres son las que más padecen la ausencia de retretes. El hecho de esperar hasta la noche para apartarse y hacer sus necesidades con más discreción,  comporta muchas veces el riesgo de caer víctimas de violaciones o de ataques animales, además de procurar infecciones en los riñones. Vemos entonces como algo que en países desarrollados es una de las acciones cotidianas más simple en otros países puede llegar a afectar gravemente a diferentes ámbitos de la vida de una persona de la salud y hasta la socialización.

En los últimos años ha habido algunos progresos a nivel práctico, a la hora de crear retretes sostenibles que pudiesen funcionar sin agua y cuyo ‘producto final’ pudiese ser utilizado como fertilizante para los campos. El esencial de estos productos es que son fácilmente adaptables a las variadas condiciones de vida de los africanos, como es el ejemplo de que no emanan hedor y su precio es bastante asequible, por lo menos para las organizaciones voluntarias y misionarias que operan en este territorio. AfricanSanitation, una sociedad sudafricana, que se basa sobre el principio de la constitución de su propio país y que consagra el derecho de sus ciudadanos a la dignidad, la vida, el cuidado médico y saneamiento adecuado. Propone tres modelos diferentes según las necesidades: por el número medio de usuarios; por la utilización de un tubo de diferenciación entre orina y heces; y por la implantación de un panel solar que permite el proceso de compostaje.

La creación, por parte de las Naciones Unidas, del Año Internacional del Saneamiento 2008 ha sido una manera de llamar la atención sobre este argumento e impulsar a la comunidad mundial hacia el progreso de los países menos desarrollados cuyo bajo nivel de higiene comporta el atraso en muchos otros ámbitos. Mientras que algunas naciones se ven bien encaminadas hacia el Objetivo del Milenio, muchas otras todavía tienen un camino considerable por delante y es una responsabilidad internacional guiarles para que todo el mundo pueda disfrutar de una vida más digna.

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